Artículo de Opinión: Por lo menos trabajo

El diván de  Marcuse

diario tengo gente en consulta cada vez más deprimida.

Personas que llevan toda una vida de trabajo remunerado y que actualmente se encuentran sin él. Con poco dinero y sin rol.

El rol en la vida es el que nos hace sentirnos útiles e importantes. Ese rol lo construimos en función del papel que desempeñamos  y generalmente tiene relación con el trabajo que hacemos. “Yo soy taxista”, “Yo soy barman” ,“Yo soy conductora de autobús”. Eso es lo que soy y es lo que me define.

Pero ¿qué pasa si ya no soy eso porque me quedo sin trabajo?  Por qué  si no soy ¿qué soy? No soy nada, y lo que es peor aún no valgo para nada. Me muero mañana y la sociedad ni lo nota.

Yo trato de ayudarles a ver que no somos nuestro trabajo o no solo eso.  -Ya no valgo para nada y encima el médico me ha subido la dosis de antidepresivos.

El consumo de ansiolíticos y antidepresivos está subiendo vertiginosamente y aquí  es donde se asoma mi miedo.  

Personas cada vez más rotas, más hundidas y más medicadas. Y lo que es peor aún, no trabajan no porque no puedan trabajar sino porque no les dejan.  

Entonces me paro y pienso si esto no será una estrategia política más para conseguir su objetivo. Porque cuando la persona se siga sintiendo mal, con sus dramas y su sensación de ser totalmente inservible.

Cuando ya toquen fondo y estén a punto de dar el salto a otra vida, en ese momento vendrán representantes del sistema capitalista con un contrato.  

Será un contrato precario y totalmente explotador. Entonces se acercarán y  le dirán  “Tengo esto para ti, el fin de todos tus problemas, el fin a los psicofármacos, el fin a tus noches sin dormir y tus mañanas sin ganas de levantarte.  Soy el fin de tu sentimiento de inutilidad, de tu frustración  y más aún te devolveré tu rol. Volverás a ser trabajador/a y serás útil para la sociedad porque ahora sí que te necesitamos”.

La persona cogerá el contrato y pensara  “Es indigno, es precario, es… el fin de mis problemas. Porque por malos que sea el contrato son más los beneficios que los perjuicios.

Total para no estar haciendo nada en casa mejor esto. ¡Sí! lo cogeré, porque así cuando alguien me pregunte que soy podre responder bien alto, yo soy trabajado/a y cuando alguien me diga  . “¡Dios mío que contrato!” Yo responderé bien alto PERO POR LO MENOS TRABAJO.

Estos pensamientos futuristas me asustan. Me da mucho miedo pensar en el futuro y lo que más miedo me da es que no se qué tratamiento necesita la gente, ni que pastilla pueden tomar para que por fin abran los ojos y se den cuenta de que el futuro está en sus manos y que desde el presente leyendo el pasado escribimos el futuro. 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Columna de Opinión y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s