El veto de la región belga de Valonia complica la firma del CETA, prevista para el día 27 de Octubre

img_5834-copia-1024x554La región belga de Valonia ha conseguido retrasar la firma del acuerdo entre la UE y Canadá. El veto que su parlamento impuso la semana pasada al CETA ha impedido que los ministros de Exteriores comunitarios pudieran dar luz verde este martes al pacto y obliga a la Comisión Europea a seguir negociando a contrarreloj para encontrar una solución antes del 27 de octubre, fecha de la cumbre entre la Unión Europea y Canadá.

La economía valona ha ido perdiendo peso desde mediados del siglo pasado, cuando empezaron a cerrarse las minas de carbón. Sufrió con la crisis de los 80 y ahora se ha visto golpeada por la Gran Recesión. En septiembre, la empresa estadounidense Caterpillar anunció el cierre de su única fábrica en Bélgica, dejando a 2.000 personas sin empleo.

En mitad de este contexto, la región teme que el CETA suponga un deterioro de los derechos sociales y laborales de los ciudadanos y la semana pasada aprovechó sus competencias en política exterior para prohibir al gobierno belga estampar su firma en el texto, junto al resto de socios europeos.

El miedo se debe, sobre todo, al mecanismo que prevé el acuerdo para solucionar los conflictos de intereses entre las empresas y los Estados. En unas cortes de arbitraje ajenas a los tribunales ordinarios de cada país, las compañías podrán denunciar leyes que vayan en contra de sus intereses. El Parlamento valón exige garantías a Bruselas para que las multinacionales no puedan frenar la mejora de los estándares laborales.

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