Extracto del comunicado del 15M del bario del Pilar de Madrid en APOYO al concejal de Ahora Madrid, Carlos Sánchez Mato

unnamedRecientemente se hacía pública la buena noticia de que el Ayuntamiento de Madrid tenía previsto cerrar el 2016 con superávit, de 1100 millones de €.. Hace un par de semanas el Ministerio de Hacienda enviaba al concejal encargado de estas responsabilidades dos cartas.

Una para exigir la corrección de un desfase de casi 17 millones de € en el techo de gasto correspondiente a las cuentas de 2015, y para advertir que si se escoge la ruta del incremento del gasto social se incurre en una falta muy grave que puede llegar a costarle el cargo al concejal.

Para Hacienda toda una gestión brillante desde el punto de vista de los balances, queda eclipsada por hacer propio un objetivo imperdonable en tiempos del ídolo del ajuste: el del aumento del gasto social para mejorar las condiciones de vida de los vecinos de Madrid.

Se abre un capítulo más en una batalla política y social que no es nueva y que puede precisar de una movilización contundente de los vecinos y vecinas, porque esta vez no se trata de endeudarnos más, ni de vivir por encima de “nuestras posibilidades” como les gusta decir a los conservadores de turno, se trata de algo tan básico como poder destinar nuestro propio superávit a la cobertura de nuestras necesidades, a veces, de necesidades muy básicas. Democracia económica pura y dura.

Pero ¿cómo se llega a esta situación? Un año después de la reforma del art 135 de la Constitución, que limitaba el gasto público priorizando el pago de deuda sobre cualquier otro gasto social, nació la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera 2/2012. En esta ley se establecían 3 reglas fiscales que debían cumplir las administraciones:

  • No superar un tope de déficit público (los gastos no deberían superar a los ingresos).
  • No superar un tope de deuda.
  • Respetar la Regla de Gasto, esto es, ninguna administración puede aumentar su gasto público en un % superior a lo que fije la Administración Central, durante al menos 3 ejercicios. Si hubiera superávit, éste debería dedicarse a adelantar el pago de deuda, y en el caso de que no hubiera deudas pendientes, las administraciones locales no podrían dedicar ese superávit a inversiones.

Si un gobierno local, como el del PP en 2015, reduce drásticamente el gasto social en un presupuesto y le aplicamos la Regla de Gasto, al año siguiente no se podrá recuperar el nivel de años anteriores, aunque se tenga superávit. Es una medida intervencionista que estrangula toda política económica alternativa y que se construye al margen de la realidad de cada municipio.

Debemos apoyar a quienes demuestran con hechos que otras gestiones públicas son posibles y no dejemos que unas leyes injustas les conviertan en un grupo de proscritos, por poner a las personas en primer plano. Y mientras todo esto ocurre, no dejemos de hablar de participación, de iniciativas y de cómo mejorar el camino municipalista hecho hasta hoy.

Más información:

https://barriodelpilar15m.wordpress.com/2016/11/11/madrid-proscritos-por-el-gasto-social/

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.