Las organizaciones empresariales rechazan destopar las cotizaciones sociales para aumentar la financiación de la Seguridad Social

La posibilidad de destopar las cotizaciones sociales, apuntada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha puesto en pie de guerra tanto a la CEOE como la patronal vasca Confebask,  por considerarla “una amenaza para la recuperación económica y del empleo” y en la CAV supondría “un sobrecoste” del orden de los 635 millones de euros, de los que 525 millones serían a cargo de las cuentas de las empresas y el resto, a cuenta de los salarios de los trabajadores.

La patronal calla, que el supuesto déficit de la Seguridad Social en parte se debe tanto al empleo precario como a toda clase de bonificaciones que las empresas reciben en descuentos a las cotizaciones a la Seguridad Social, por las diferentes subvenciones y bonificaciónes que reciben, con la coartada de la creación de empleo.

La patronal calla, que España es el único estado de la UE, en el que NO SE COTIZA POR TODO EL SALARIO QUE SE PERCIBE, lo cual es un verdadero sinsentido social, un fraude más de los que sufrimos. Y la lucha contra este fraude debiera ser una exigencia de la sociedad. Los dos partidos hasta ahora gobernantes en el Estado, han sostenido años el tope de cotización, que actualmente está en 3.751,2€, con lo que quienes ganan más de 45.014,40 € al año no cotizan ni su parte del 7,3%, ni su empresario el 23,6%, por el exceso. Ni Sindicato de “clase”, ni partido alguno llaman la atención sobre este disparate.

Unas empresas que pagan salarios por encima de 45.014,40 € normalmente buena parte de este salario es “variable”, y por tanto si esa subida de coste es un problema, sólo tienen que reducir ese variable, donde hay muchas empresas en cuya escala retributiva los salarios más altos multiplican por más de 200 los salarios más básicos. Lo que es impresentable es que la Seguridad Social deje de recaudar cada año unos 5.000 millones de euros por este tope de cotización.

El problema de las pensiones no está en el déficit sino en la recaudación insuficiente, donde los que más ganan ya sean empresarios o personal con altos salarios no aportan lo que deberían aportar al actual sistema de reparto de la Seguridad Social, lo que constituye un fraude apoyado y consentido por los gobiernos hasta la fecha y con el silencio de los sindicatos CC.OO. y UGT.

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