El presidente de Ecuador deroga el decreto de aumento de los precios del combustible

Tras 12 días de movilizaciones callejeras y una violenta represión, el Gobierno de Lenín Moreno anunció, la derogación del decreto de aumento de los precios del combustibles impuesto por el FMI y una mesa de diálogo con las direcciones indígenas para negociar un nuevo decreto.

Han sido 12 días de revueltas callejeras, de brutal represión que se descargó sobre el pueblo de Ecuador, que dejó al menos 7 muertos y cientos de heridos y detenidos. En las calles confluyeron indígenas, trabajadores, mujeres, jóvenes y el pueblo en su conjunto que se enfrentaron a la represión policial, haciendo arder vehículos y atacando a los símbolos del poder.

El pasado 1.° de octubre, en el marco de las negociaciones con el FMI, por medio del Decreto 883 estableció el fin de los subsidios a los combustibles. En un país signado por la dolarización de la economía, la medida supuso un durísimo ataque a las condiciones de vida de amplias capas de la población, golpeando de lleno sobre el precio del transporte y empujando el aumento de todos los productos básicos. Los transportistas y amplias capas de los campesinos fueron los principales afectados.

Los empresarios del transporte que fueron quienes encendieron la mecha de las protestas el 1.° de octubre, levantaron el paro sectorial a los pocos días, tras negociar un aumento del combustible y desde ese momento el protagonismo de las protestas quedó mayoritariamente en manos del movimiento indígena, agrupado en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE).

El sábado 12 de Octubre, la dirección de la CONAIE había aceptado por primera vez sentarse a negociar con el Lenín Moreno, dejando la puerta abierta a una modificación del decreto, se aceptaba la mesa de diálogo aunque el Gobierno no había liberado a los presos, echado a los ministros responsables de la represión, ni eliminado el estado de excepción.

En el acuerdo final no se menciona nada sobre la responsabilidad del Gobierno en la brutal represión de la última semana y media, sobre los muertos y heridos, como así tampoco sobre la renuncia de la Ministra de Gobierno y el Ministro de Defensa, que eran exigencia de los manifestantes. A su vez no se dieron detalles de cómo sería el nuevo decreto que el Gobierno diseñará con las direcciones indígenas, que sí le garantizaron una paz social inmediata al ordenar a sus bases suspender las movilizaciones en todos los territorios.

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